por valmeo el Lun Dic 03, 2007 1:53 pm
Por si te has asustado un poco de mis ideas, creo que conviene que sepas dónde tienen su raíz.
Como un pequeño regalo de Navidad, te invito a que leas esta pequeña historia. Qui´zas sea un poco larga, para un foro, pero no se me ocurre otro modo de situarte un poco en la Liébana que yo viví.
Sin malos rollos, puesto que aquello quedó ya muy atrás, te dedico este " cuento de Navidad":
LA OTRA NAVIDAD
Cuando Pereda escribió su relato de “ Noche de Navidad” recogido en el libro “ Tipos y paisajes” ( 1871) no podía suponerse que 90 años después la problemática que él trataba de poner de relieve con sus encantadores relatos, no solo no se hubieran arreglado, si no que se habían agravado. ( no estaría mal que los “ etnógrafos y linguistas del montañés” de este y otros foros aledaños, se afanasen un poco más en la lectura que en la corrección “purista” y pluscuamperfecta de quienes osan ( osamos) escribir nuestras ya lejanas memorias del “montañés) con mucha mejor intención que acierto, sin duda.)
Sin ningún tipo de ánimo comparativo y solicitando disculpas a Pereda por mi atrevimiento, paso a relatar la historia de una noche de Nochebuena acaecida hace ya mucho, mucho tiempo….
--¡¡ Cojones…¡¡ vaya nevá que nos ha caidu anoche – mi padre era el primero que abría la puerta – esti añu las moscas blancas nos han pillau con el culu al aire…
Mi madre se asoma a la puerta y pega un respingo un tanto airado. Cuando hacía ese gesto de contrariedad pegaba un tirón hacia abajo metiendo las manos en su sempiterno mandil.
Los muchachos vamos apareciendo por la puerta como pollitos perezosos, estirandonos, bostezando ruidosos, restregando alguna legaña… Aún quedábamos nueve muchachos en la casa; los mayores ya habían “volau del nial” y estaban en Bilbao buscándose la “cagá el lagartu”.
--- Ahora qué voy a poner pa cenar mañana?? Hoy es Lunes de mercau, y así no puede bajar nadie de los pueblos.
-- Pos ahora inciensa con los cojones – mi padre tenía dichos de estos – tenía dos faroles encargaos y vendíos; y un calderu de chapa pa una de Soberao ( Los calderos se utilizaban para cocer la labaza de los chones, y los hacía con chapa de bidones de petroleo que reciclaba, de un bidón de 200 litros sacaba tres calderos. Se vendían bastante bien porque eran más resistentes que las calderas de cobre)
-- Pos si ellos no bajan a llevalos, habrá que apurríselos como sea si queréis cenar algo de qué en la Nochebuena. La dispensa está vacía, y no tengo un rial pa ir a la tienda --- se lamenta mi madre.
En mi casa las dificultades eran la normalidad, por lo que no hubo una alarma especial . Simplemente había una dificultad puntual que había que abordar. Yo era el mayor de los candidatos, los otros dos más mayores ya trabajaban por un misérrimo jornal y se debían a sus obligaciones. No tenía escapatoria. Se pensó en un adelanto del sueldo; pero un concepto un tanto exagerado del orgullo y la dignidad hizo desechar la idea. Se apunta una posible solución:
-- ¿ Quién se atreve a llevar el calderu hasta Soberao?? Con el dineru del calderu saldríamos del pasu, y mañana será otru día….
Me tocó, no había otra solución. Se pensó en que me acompañase el siguiente de la fila, pero era demasiado pequeño para semejante aventura. Desde Potes a Soberao no hay menos de 12 Km. Y la nevada que había en Potes no bajaría de 15 cm. de espesor.; por lo que había que calcular no menos de 30 cm. Por La Vega y por Soberao
El caldero se colocaba en bandolera saliendo la panza hacia atrás, como si fuese una enorme chepa. Si no empieza a nevar la cosa irá bien; pero si nieva se puede complicar mucho. Las nevadas en Liébana acojonan al más pintao.
-- Paice que está claru – mi padre mira al cielo y tiene voz muy animosa. –amárrate bien los escarpines y las botas, y sujétate bien las “pilis” a las piernas, y ¡¡ andando se quita el fríu ¡¡.
No se me tome como pretensión si digo ahora que mi forma física y mi agilidad eran realmente extraordinarias; de otro modo no hubiera podido escribir esta historia.
El paisaje es de ensueño; los picos están que argallan de tanta blancura. El respaldo donde se asienta Potes, el monte LaViorna, ha cambiado de color de la noche a la mañana… ayer era verde, miles de “ Lumias” lo tapizaron de blanco en una sola noche…
Yo no soy inmune a tanta belleza; pero mi atención se centra mucho más en otear el firmamento. Los nubarrones negros y desperdigados no me preocupan, lo que de verdad temo es que se ponga el cielo de color “panza burra”, pues dice mi padre que es síntoma inequívoco de que va a nevar. Lo jodido es distinguir tan impreciso color. ( todavía hoy no lo he conseguido)
Paso por Valmeo; lo conozco muy bien . Aquí nací yo, en la casa de la capilla… aquí fui a la escuela. Siempre me gustó más Valmeo que Potes. Allí está “ El Otru Barriu” donde tantos recuerdos infantiles se quedaron impregnados en sus negros castros. ¿ Qué será de la señorita Lucita? Cuánto me quería la maestra, y qué guapa era…
Con paso rápido y decidido llego a Naroba. Aquí mismo estaba yo cuidando la burra mientras pastaba en la cuneta cuando bajaron a Juanín muerto, tirado como si fuese un jabalí en la caja de un JEPP de Pablo el pescateru de Potes. Le vi las botas de tipo militar y mi instinto no me dejó lugar a dudas, era él y así se lo aseguré a mi hermano pequeño que me acompañaba. La rabia me hace apretar más el paso. Era un buen hombre, mejor que la mayoría de los que conocía…. Mi fantasía no está para apoyos solidarios, la supervivencia está en juego; tengo la impresión de que el cielo está tomando ese extraño color “ panza burra”…
Pasando el Puentinoju comienzan a caer las primeras sopas ( en Liébana llamamos sopas a los copos de nieve) Esto se pone feo. Me habían dicho que me diese la vuelta si se ponía a nevar; pero ya estoy a medio camino… y además si me vuelvo mis hermanos se van a reír de mí y me llamarán caganiales. No me siento cansado en absoluto, seguiré adelante.
Desde el Puentinoju hasta un poco antes de llegar a La Vega se puede optar por ir por la carretera o bien tomar un atajo que discurre por la vera del río. La elección es sencilla: por la carretera es más largo, y la capa de nieve es la misma, ya me entierro casi hasta las rodillas cuando camino. Tiraré por el atajo.
La nevada empieza a arreciar; un viento gélido y furioso rasea la capa de nieve levantándola hacia arriba; .casi se podría decir que nevaba al revés, y esa fue la sensación que ocupó mi mente por unos instantes… luego comenzó la lucha terrible contra la furia de una cillisca impresionante. Apenas podía ver por donde avanzaba; los copos que caían se mezclaban con los que levantaba el viento y formaba unos remolinos que me entraban incluso por dentro del caldero metido por la cabeza a modo de paraguas. Las manos se me congelaban al aguantar el caldero en aquella posición, y solo de vez en cuando podía darles un pequeño alivio metiéndolas alternativamente en mi boca. El caldero pesaba demasiado para aguantarlo con una sola mano, por lo que se me hundía hasta los hombros y no podía ver para avanzar.
Ya lo mismo me da tirar para atrás o para adelante. Descansaré un poco resguardado en el hueco horadado de esa piedra, y cuando caliente un poco las manos seguiré hasta La Vega. Allí conozco gente que me atenderá si se lo pido…
¡¡ Uff ¡¡ qué alivio … me acurruco sentado encima del caldero que ya me pesaba toneladas. Con mi aliento comienzo a calentar las manos que ya comenzaban a tener un raro color como morado. Qué bien, parece que hasta el frío está remitiendo , que sueño me está entrando…. Si no tuviese que llegar a Soberao con el jodido caldero me quedaría durmiendo un buen rato … ¿¿ Quee ¿? Soberao… el calderu; … Nochebuena… hacen falta los tres duros en casa…. ¡¡ venga, Pepín ¡¡ no hay más remediu que seguir
¡¡¡ arribaa¡¡¡
Intento ponerme de pies para continuar y mis rodillas no me responden. De pronto se me vienen a la mente historias que había oído contar sobre gente que se congelaba en la nieve. ¡¡ Coño ¡¡ me estoy congelando sin darme ni cuenta….
La reacción fue acorde con la edad y las circunstancias. Froté las rodillas con frenesí y comenzaron a reaccionar. Conseguí ponerme en pie, y cogí el caldero y lo puse por bandolera sin importarme un carajo si nevaba o no. Salí corriendo como un rebecu que escapa del cazador y no paré de correr hasta llegar a Soberao. Si alguien me vió pasar por La Vega, que lo dudo, a buen seguro que hubiese tenido tema de conjetura” ¿ a donde iría aquel rapaz corriendo como alma que lleva el diablu??
Pasé las rollas de castaño acribilladas a balazos en aquella curva del molino donde acabó la guerra Civil española una trágica y traidora noche del año 1957. Juanín, el último guerrillero antifranquista, había cerrado la última puerta de esperanza a una sociedad más justa, se había cerrado la puerta a la Democracia con un terrible portazo de muerte . ( pero yo de eso no sabría nada hasta muchos años después)
Llegué al puente que se cruza para ir a Valcayo. El encargado de hacer este puente es un buen hombre que ganó unas perrucas guapas haciéndole, pero ganó algo mucho mejor: una guapa Valcayesa que comparte su vida con él en Espinilla ( Campoo) Pero me voy del tema, es que me estaba poniendo demasiado trágico. ( dato curioso : en Valcayo no se puede ver la televisión y se oye con dificultad la radio… me supongo que los móviles lo tendrán muy crudo también, qué felices deben de ser en Valcayo)
Por fin Soberao… a la casa que voy es una de las primeras del pueblo. Es un caserón pegado a la carretera que te da la impresión de que se te va a caer encima cuando pasas al lado. Llamo a la puerta…
No me da tiempo ni a saludar.
---¡¡ Jesucristu del amor hermosu¡¡¡ comu vieni esti chiquilluuu….
--- No se preocupe, señora: le traigo el calderu…
--- ¡ Qué calderu ni calderu.¡¡ pasa p´acá inmediatamenti…¡¡ Ay, Virgen santísima ¡¡ ¡¡ Ay San Antonio benditu¡¡…
Hay una cocina económica ( de leña ) a pleno rendimiento. Qué maravilla… La buena señora me obliga a quitarme la ropa y el calzado para secarlo. El hombre de la casa ofreció un “ sorbu de aguardiente” ( con buen criterio, jeje )después de consultarlo. Ella felizmente lo permitió; pero no antes de :
--- Lo primeru que se tome un caldu bien caliente pa que le asiente el estómagu… que vete tu a saber por ondi lu lleva con la mojhadura que trai. A más pa que no se li suba a la cabeza, que es mu pequeñu entávia.
Que mi agradecimiento perdura creo que lo demuestra el que pasados tantos años, no he olvidado los detalles; y en absoluto devalúa su gesto humanitario y maternal el poco feliz desarrollo que me obliga a escribir en aras de la fidelidad de la historia. Siempre que paso por Soberao miro la casa y cuento la historia a mis hijos y a mi esposa. ( la cuento más resumida ) Gracias señora de Soberao, aunque no recuerdo su nombre si recuerdo sus hechos. “ por sus hechos les conocereis”. dijo alguien.
Seco y restablecido se impone la marcha cuanto antes; es conveniente llegar a Potes antes de que se eche la noche encima. Los lobos cuando tienen hambre pierden la prudencia y bajan hasta los pueblos. Tengo constancia de haber visto lobos en Valmeo, e incluso una loba que parió en los Escobales, cerca de Valmayor. ( esa es una preciosa historia que quizás cuente algún día)
--- Buenu, me tenía que ir pa casa ya. Muchas gracias por el tratu tan buenu. Pero…
--- Si, hiju, si, ties que andar listu antes que caiga la noche. Dile a tu padri que el Lunes que viene bajharé al mercau y le pago el calderu… ahora no tengo dineru en casa.
Entendí lo que quiere decir aquello de “ se te cae el mundo encima”. Todo lo pasado había sido para nada. No se solucionaría la Nochebuena a pesar de mi esfuerzo…
Ni se me pasó por la cabeza hacer ningún tipo de reproche ni protesta. El estar formado en el sufrimiento y la abnegación me permitió encajar la contrariedad sin que la buena señora se diese cuenta; y si se dio cuenta, también ella disimuló perfectamente. Me despedí y salí corriendo para Potes. Era todo hacia abajo y ya no me estorbaba el caldero. 12 Km. para mí era una nimiedad incluso con nieve.
En mi casa jamás conté lo que había pasado en el Puentinoju. Lo relevante era que había vuelto sin los tres duros que hubiesen solucionado la cena de Nochebuena.
-- Que le vamos a hacer… nos arreglaremos como podamos – comentaría mi padre o mi madre.
No recuerdo el “menú” de aquella noche. Puede que algún gato del pueblo pagase los “platos rotos” ; no hubiera sido la primera ni la última vez. ( está mucho más exquisito que el conejo o el pollo )
Sí recuerdo que no faltó el “chiribiqui”, una especie de turrón casero que hacía mi madre y que estaba riquísimo. Nunca faltó el chiribiqui en la Nochebuena de mi casa hasta que se fueron perdiendo las buenas costumbres por culpa de la modernidad. También recuerdo que en aquella Nochebuena el imprescindible juego del “ engruñu” se jugó con demasiada prudencia. Se habían repartido pocas castañas para cada uno, y los mayores tenían ventaja por tener las manos más grandes:
n Al engruñu.
n Abre el puñu
n Sobre cuantas
n Sobre cinco
n Dame dos ( la diferencia entre las que tu aventurabas que tenía y las que había en realidad)
Aquella noche mi hermano mayor me “arruchó” todas las castañas; y después de fastidiarme un rato compartió conmigo las pocas que había. Después se cantaban canciones del folklore de Asturias y de Cantabria. Se tocaban las cucharas, la botella de anís, y si había suerte nuestro padre nos contaba un cuento. El más bonito era el de Juanito el Osu; era un verdadero artista contándoles… y mientras lo contaba los muchachos se iban adormilando como pollitos guapos y morenos…uno en el regazo de mama, dos en las rodillas de papa, allí un saco de cuerda mitigaba el frío del suelo y se tumbaban otros; los mayores ya teníamos derecho a mesa, solo entraban tres…
La felicidad, como insinuaba Pereda en sus relatos, no dependía de nada extraordinario; dependía exclusivamente de poder darse un buen atracón una o dos veces al año. Aquella Nochebuena no hubo demasiada felicidad en casa de Pepe el hojalateru; pero la vida tenía que seguir. Y lo peor era que siempre había “otro ciego” que tenía que recoger incluso los restos de nuestras miserias.
La Iglesia de Potes estaba engalanada; cientos de cirios y velas alumbran un pesebre donde decían que había nacido el Salvador de los pobres… Los responsables de Acción Católica de Potes
( Don Desi ) jamás se pararon en aquella casuca de La Solana llena de pollitos guapos y morenos, siempre esquivaba la mirada cuando pasaba con ristras de chorizos y con jamones y entraba con ellos a la mejor casa del barrio. Que su dios le premie como se merece. En mi casa hace muchos años que tenemos costumbre de comprar un buen jamón para la Navidad; y aunque no tenemos especial interés en los villancicos o zarandajas de esa índole, sí tenemos por costumbre recordar tiempos pasados.
Nosotros ya hace mucho que lo hemos superado… ellos siguen anclados en su inmoralidad “caritativa”
TU HAZME LOS POBRES Y YO HAGO LA CARIDAD
Jomis.